Bases filosóficas de la terapia floral

Para entender el Sistema Floral del Dr. Bach, primero debemos comprender el modelo de pensamiento sobre el que se sustenta, es decir, la concepción que Bach tenía del hombre y del universo, así como el proceso de enfermar y sus causas.

Bach nos hablaba de la existencia de una polaridad básica en la naturaleza del hombre: alma y personalidad. El alma es nuestra energía esencial, lo inmortal y trascendente. La personalidad es lo transitorio y perecedero (dualidad cuerpo/mente). El alma emite unos dictados a la personalidad, a través de la Conciencia, el Instinto y la Intuición, cuya función es orientar a la personalidad hacia el aprendizaje y la perfección. Esta dualidad es necesaria y constituye la ley fundamental que permite el movimiento de la vida. Sin embargo, la personalidad no siempre escucha los dictados del alma, y es entonces, cuando se produce un conflicto (desequilibrio) que es la causa de la enfermedad. Para Bach, la enfermedad no es material en su origen.

“Cúrate a ti mismo” es uno de los escritos fundamentales de la Terapia Floral. En él se asientan las bases filosóficas y las verdades fundamentales acerca de la enfermedad.

En palabras de Edward Bach, la enfermedad quedaría definida de la siguiente forma:

“La enfermedad es, en esencia, el resultado de un conflicto entre el Alma y la Mente, y nunca se podrá erradicar excepto con el esfuerzo espiritual y mental.” “… la enfermedad, aunque aparentemente tan cruel, es en sí misma beneficiosa y existe por nuestro propio bien y, si se la interpreta correctamente, nos guiará hacia nuestros defectos y falencias esenciales.”

“El sufrimiento es una correctivo que señala una lección que por otros medios no habríamos entendido, y nunca puede ser erradicado hasta que esa lección está completamente aprendida.”

Bach enunció cinco principios o verdades fundamentales sobre la naturaleza de la enfermedad:

  1. el hombre tiene un Alma que es su ser real

El Alma tiene la tarea de dirigir, proteger, guiar y alentar a la persona (personalidad) hacia el cumplimiento de su destino (la perfección).

El Alma es “un Ser Poderoso, un Hálito Divino, un Hijo del Creador de todas las cosas, cuyo cuerpo, aunque es el templo terrenal de esa Alma, es sólo su reflejo más diminuto. Nuestra Alma –nuestra Divinidad que habita en nosotros y en nuestro entorno- es la que determina nuestras existencias en la forma en que él desea que se ordenen y, hasta donde nosotros lo permitamos, siempre nos guía, protege y alienta, atenta y caritativa, conduciéndonos invariablemente hacia nuestro máximo beneficio. Él, nuestro Yo Superior, siendo una chispa del Todopoderoso, es por ello, invencible e inmortal.”

  1. Somos individualidades destacadas en la tierra para lograr hacer experiencia y asimilar conocimientos.

“… a medida que nos conocemos a nosotros mismos en este mundo, vemos que somos individualidades enviadas aquí, a la tierra, con el propósito de adquirir todo el conocimiento y la experiencia que se pueda a través de la existencia terrenal. El Alma sabe cuál es el medio y cuáles son las circunstancias que mejor nos capacitarán para realizar esta tarea y, por ello, él nos coloca en esa rama de la vida que más se ajusta a tal propósito.”

  1. La vida no es más que un instante en el proceso de evolución.

“… debemos comprender que el corto paso por esta tierra, que conocemos como vida, es un momento en el camino de nuestra evolución, como lo es un sólo día de colegio para la totalidad de nuestra existencia. Nuestras Almas, que son en realidad lo que nosotros somos, son inmortales, y los cuerpos que reconocemos de modo consciente, son temporales, simplemente como los caballos que montamos para hacer un viaje, o los instrumentos que usamos para hacer un trabajo determinado.”

  1. El conflicto entre el alma y la personalidad es la causa de la enfermedad e infelicidad.

“En la medida en que nuestras almas y personalidades estén en armonía, todo es felicidad y paz, alegría y salud. El conflicto se origina cuando nuestras personalidades son llevadas por el mal camino y apartadas del sendero establecido por el alma, ya sea por nuestros propios anhelos terrenales o por la persuasión de otros. Este conflicto es la causa fundamental de la enfermedad y de la infelicidad.

  1. La Unidad de todas las cosas

“El creador de todas las cosas es Amor, y todo de lo que somos conscientes es, en todas sus infinitas formas, una manifestación de ese Amor, ya sea un planeta o un guijarro, una estrella o una gota de rocío, un hombre o la forma más modesta de vida. Podríamos llegar a vislumbrar esta concepción pensando en nuestro Creador como un gran sol resplandeciente de generosidad y amor, desde cuyo centro irradia una cantidad infinita de brillantes rayos luminosos en toda dirección; que nosotros, y todo aquellos de lo que tenemos conciencia, somos partículas al final de esos rayos, enviadas a adquirir experiencia y conocimiento, pero destinadas a retornar finalmente al gran centro. La separación es imposible, porque aunque cada rayo pueda tener su individualidad, es, sin embargo, parte de una gran fuerza creadora central. Por ello, cualquier acción en contra de nosotros mismos o en contra de otro afecta al todo, ya que, al causar una imperfección en una parte, se refleja en el todo, del cual cada partícula finalmente debe llegar a alcanzar la perfección.”

By | 2018-03-04T10:22:35+00:00 marzo 12, th, 2016|BLOG|0 Comments