Terapia floral y autoestima

 

Todos aspiramos a sentirnos bien con nosotros mismos y para ello necesitamos tener un buen nivel de autoestima. Sin embargo, en una sociedad como la nuestra (donde no se cultiva precisamente la inteligencia emocional) depositamos nuestro bienestar y nuestra felicidad en factores externos, tales como dinero, poder, belleza, fama, éxito, etc.

En realidad, la autoestima es el conjunto de sentimientos, pensamientos y experiencias que hemos ido acumulando a lo largo de nuestra vida y que hacen que una persona se considere digna de ser valorada y querida por sí misma sin necesidad de depender del exterior para ello. Podríamos decir que La autoestima está relacionada con el Amor incondicional hacia uno mismo.

Nuestro sentimiento de valía y aceptación comienza a formarse ya en la vida intrauterina y las emociones que nosotros despertamos en nuestra madre (amor y aceptación o miedo y rechazo) quedarán grabadas como una impronta en nuestro naciente sistema nervioso. Los padres y otras figuras de autoridad, serán piezas claves para el desarrollo de la autoestima. Si desde pequeños se nos ha hecho creer que “no valemos para nada” y que “todo lo hacemos mal”, éstas serán las bases de nuestro sistema de creencias y, por consiguiente, generarán sentimientos de inadecuación, falta de confianza y desvalorización que acabarán afectando a todas las áreas de nuestra vida: trabajo, relaciones afectivas, amistades, sexualidad, etc.

Como resultado, lo que piensan los demás acabará siendo más importante que lo que pensamos nosotros mismos y buscaremos en los otros el cariño, el reconocimiento y la aceptación que no hemos sido capaces de brindarnos.

Las personas con baja autoestima se sienten inseguras, ya que no confían en sus propias habilidades y capacidades. Tienen poca resistencia a la frustración y les cuesta enfrentarse a los retos, ya que las situaciones nuevas les provocan inseguridad y ansiedad. Necesitan la aprobación de los demás, y llegan incluso a la dependencia afectiva. Al no amarse ni contar con una correcta autovaloración, se sienten inferiores y se hunden cada vez que fracasan.

Las personas con alta autoestima han desarrollado autoconciencia emocional, confían en sus habilidades y tienen una visión realista de sí mismas. Esto les permite afrontar nuevos retos, correr riesgos e intentar superar las dificultades. No dependen de la opinión de los demás, saben aceptar la frustración y aprenden de sus fracasos. Se aceptan y valoran positivamente. Son fieles a sí mismas y evitan depender y controlar.

Afortunadamente, nuestro nivel de autoestima es modificable y, con las herramientas adecuadas, siempre es posible amarnos y respetarnos más.

Los 38 Remedios Florales del Dr. Bach pueden ser considerados como una auténtica “inteligencia emocional líquida”, ya que nos ayudan a desarrollar competencias intrapersonales e interpersonales. Muchos remedios de este sistema natural tratan patrones emocionales y mentales relacionados con la baja/carencia de autoestima.

Entre ellos, podemos destacar:

Pine: Sentimientos de culpabilidad y no merecimiento. El nivel de autoestima es bajísimo. Sentirse indigno de felicidad, placer o experiencias positivas. Se busca el autocastigo como mecanismo de compensación e incluso relaciones humillantes y vejatorias.

Larch: Sentimiento de inferioridad, incapacidad o minusvalía. Miedo al fracaso. Falta de confianza en sí mismo. Infravaloración. Inadecuación. Se evitan los proyectos o retos por la creencia en que fracasarán.

Centaury: Carencia afectiva. Sometimiento. Debilidad de carácter. Relaciones de dependencia. Necesidad de aceptación. Miedo al rechazo y a la soledad. No sabe poner límites. Puede acabar siendo tiranizado por personalidades más fuertes.

Crap Apple: baja autoestima por problemas de autoimagen. Vergüenza. Indignidad. No aceptación. Sensación de suciedad e impureza. Repulsión. Demasiado pendiente de pequeños detalles. Perfeccionismo.

Gentian: personalidad negativa. Se identifica con el fracaso. Pesimismo. Excepticismo. Desánimo. Falta de motivación. Baja tolerancia a la frustración.

Mimulus: Evitación. Temor al rechazo. Inseguridad. Ansiedad social. Aislamiento. Introversión. Timidez.

Estos son tan sólo algunos ejemplos, ya que cada persona, en función de su propia personalidad y la forma en que reacciona ante lo que le sucede, necesitará una combinación de remedios específica. No existen fórmulas genéricas, de hecho los remedios deberán in adaptándose a los diferentes cambios en el transcurso de las visitas.

La Autoestima es la llave maestra de nuestras relaciones, ya sean éstas fraternales, amorosas, laborales o sociales. Pero, sobre todo, es de ella de quien depende la relación más importante de todas: la que mantenemos con nosotros mismos.

By | 2018-03-04T10:22:36+00:00 octubre 31, st, 2015|BLOG|0 Comments